Per què no es poden tractar les maternitats des de l’antropologia?

Taula rodona_maternitatsTaula rodona en el marc de la 3a setmana de l’antropologia organitzada per l’Institut Català d’Antropologia (ICA) amb la participació de Mater i altres investigadores entorn a les maternitats. Activitat oberta i gratuïta, els infants son benvinguts.

Singing Birth…entrevista con Elena Skoko

BASTA TACERE

[VERSIÓN EN ITALIANO MÁS ABAJO]

[Mater] Elena, nos encantaría comenzar con una breve descripción tuya o una imagen, una imagen que te represente y por qué …

[ES] Me gusta imaginarme como parte de las Amazonas. Son figuras históricas y fascinantes modelos de vida. Últimamente, se han publicado varios libros sobre ellos, y el de Andrienne Mayer, The Amazons. Lives and Legends of Warrior Women across the Ancient World. En este momento mi vida es muy “activista”.

[Mater] “Nacimos para bailar y cantar” es una frase que usas a menudo: ¿qué nos une –actualmente- como mujeres, hijas, madres, amantes … a la música y el movimiento

[ES] Utilizo esta frase para recordarme a mí misma y a mis amigos (y amigas) que el objetivo final de nuestra vida no es trabajar, sino cantar y bailar. Esto nos hace humanos. Cuando las mujeres dejan de cantar, el silencio es ensordecedor y pone en peligro la supervivencia de la humanidad. En la sociedad industrial contemporánea no hay tiempo ni espacio para cantar y bailar. Ni siquiera hay tiempo para hacer el amor. Hacer el amor significa hablar sobre cosas bellas con alguien amable, dedicarse atención, cuidar de si mismo, holgazanear, hacer broma en todos los sentidos, y luego, eventualmente – pero no necesariamente – llegar a tener sexo. La canción y el baile siempre han acompañado al género humano. Hoy en día, estas actividades humanas principales han sido relegadas a “diversión”, a “terapia”, a arte con una “A” mayúscula o a la escuela, en resumen, enjauladas. Hoy, son tiempos tristes… Por esta llevo a cabo seminarios de “Nacimiento de Canto” (www.singingbirth.com), donde recuerdo a las mujeres su voz, para poder usarla en el parto y la maternidad, sino también para expresar su plena potencia y reaprender la sororidad.

[Mater] Uno de nuestros principales intereses -como investigadoras, activistas y madres- es narrar la “conciliación”, o mejor, el encuentro y el desencuentro entre nuestra vida, nuestras pasiones, intereses, con el trabajo y con la presencia y el acompañamiento de nuestras criaturas, nuestras amigas, compañerxs, padres …

[ES] Hoy estamos viviendo una revolución. Las mujeres y las madres dicen: ¡Basta callar! Por supuesto, cuando pienso en la revolución, no creo que Che Guevara haya tenido el problema de cocinar el almuerzo y la cena, llevar a los niños a la escuela, colgar su ropa o preocuparse de que todos en casa estén contentos. La nuestra es una revolución de Smartphone, con el teléfono pegado en la oreja revolvemos la sopa y organizamos la reunión en el Ministerio de Salud, después de pasar la mañana en el Parlamento y en la noche compilamos el mapa Google de la proyección nacional contemporánea de un documental de investigación sobre la recolección de la sangre neonatal llamado “Cordonal”, mientras los niños están dormidos. No tenemos tiempo o energía (tampoco la edad) de bajar a las calles medio desnudas realizando una cacerolada en señal de protesta, o cargadas con sanpietrini, enmascaradas, y tirarlos a las instituciones ciegas y sordas a nuestras demostración de protesta educada. Después, los familiares que te miran como si estuvieras loca y no entienden por qué cuidas de todas las otras mujeres y no solo a ellas. Como si la familia nuclear fuera suficiente para una madre. Es una entrada al manicomio. No hay “conciliación”, somos nosotras que tratamos de restringirnos y complacer a todos, a costa nuestra. Hay compañeros que comprenden y se adaptan, otros que hacen la vida imposible, intentan evitar que “hagas lo correcto”.

[Mater] Estamos luchando conjuntamente y a nivel internacionalmente contra la violencia obstétrica: ¿cómo va en Italia? ¿Cuáles son las principales resistencias que encontráis?

[ES] Hace tres años conocí a Ibone Olza. Hablamos durante 20 minutos y allí me explicó por qué usar el término “violencia obstétrica” ​​es algo bueno y justo. Debido a que tuvo un fuerte impacto, disruptivo, fue un término que cambió el paradigma de la asistencia al parto. Fue una bomba. En Italia nos sentimos frustradas por intervenciones fugaces de “humanización” del nacimiento que duraron 40 años. Ni siquiera las “violaciones de los derechos humanos en la maternidad y el nacimiento” no produjeron ningún efecto. Como lo llamabas era indiferente, la asistencia seguía siendo la misma, a menudo abusiva. Estábamos hartas de escuchar todas esas historias de nacimientos traumáticos, para las madres y para nosotras que las escuchamos, porque la violencia narrada es violenta dos veces.

En 2016, en coordinación con la red internacional, organizamos la campaña social #bastatacere: las madres tienen voz. En 15 días recopilamos miles de testimonios de abusos y malos tratos en el parto y la página de Facebook, creada para la ocasión, ahora ha alcanzado los 21,000 “me gusta”. Hemos tenido más de 70 artículos espontáneos en periódicos e Internet, y el interés ha crecido. Dimos dignidad de expresión al término “violencia obstétrica”. También porque lo hemos incluido en una propuesta de ley. Eso fue realmente perturbador y levantó un alboroto en todos los proveedores de servicios. Si antes los usuarios eran completamente ignorados, con la entrada de “violencia obstétrica” en el discurso público, todos se pusieron de pie. Pero no fue suficiente para estimular el interés institucional.

En el Ministerio de Salud nos pidieron datos estadísticos autorizados, acreditados, científicos, no quisieron saber nada sobre nuestras consultas de “aficionadas”. Así que, las madres como Observatorio de la Violencia de la violencia Obstétrica Italia, junto con las asociaciones de La Goccia Magica y CiaoLapo, hemos encargado y financiado una encuesta demoscópica a la oficina de estadística de mayor autoridad en el país, la Doxa. Resulta que el 21% de las mujeres en Italia es consciente de que ha sufrido la violencia obstétrica, el 41% se sintió ofendida en su dignidad y su integridad física y psicológica, un tercio no se sentía partícipe de las decisiones tomadas sobre el neonato, el 61% de todas las mujeres que se han sometido a una episiotomía (el 54% del total) no han dado su consentimiento. Finalmente, el 6% de las mujeres dijeron que no querían tener más hijos debido a la asistencia que recibieron en el primer parto, lo que se traduce en 20,000 nacimientos cada año. La investigación se difundió a través de la prensa que llegó a 24 millones de personas a nivel nacional.

La asociación de ginecología hospitalaria, indignada, nos amenazó con procedimientos legales y nos advirtió que no mencionáramos la asistencia para el parto en Italia y que retirásemos todo lo que nosotras y todas las demás mujeres hemos dicho al respecto. La situación no es tranquila y vivimos bajo una amenaza continua. Pero el discurso sobre la violencia obstétrica está fuera, las mujeres y lxs usuarixs han oído, se hacen tesis universitarias, se han escrito libros, todo el mundo habla de ello y difícilmente será capaz de detenerse, ya que se está extendiendo al mundo.

Podéis saber más de Elena Skoko en: https://www.singingbirth.com

Traducción: Serena Brigidi

Italiano:

[Mater] Elena: ci piacerebbe tanto iniziare con una breve descrizione tua o un’immagine, una fotografia che ti rappresenta e perché…

Mi piace immaginarmi come parte delle Amazzoni. Sono figure storiche e modelli di vita affascinati. Ultimamente sono usciti diversi libri sul loro conto, molto bello quello di Andrienne Mayer, The Amazons. Lives and Legends of Warrior Women across the Ancient World. In questo momento la mia vita è molto “attivistica”.

[Mater] “Siamo nate per ballare e cantare” è una frase che usi sovente: che cosa significa per te il ritmo? Che cosa ci lega -oggi- come donne, figli, madri, amanti…alla musica e al movimento.

[ES] Uso questa frase per ricordare a me stessa e alle mie amiche (e amici) che lo scopo ultimo della nostra vita non è lavorare, ma cantare e ballare. Questo ci rende umani. Quando le donne smettono di cantare, il silenzio è assordante e mette in pericolo la sopravvivenza del genere umano. Nella società industriale contemporanea non c’è né tempo né spazio per cantare e ballare. Non c’è nemmeno tempo per fare all’amore. Fare all’amore significa parlare di cose belle con qualcuno gentile, dedicarsi attenzioni, prendersi cura di sé, oziare, stuzzicare tutti i sensi, e poi, eventualmente – ma non necessariamente – arrivare a fare sesso. Il canto e il ballo hanno da sempre accompagnato il genere umano. Oggi, queste attività umane principali, sono state relegate al “divertimento”, alla “terapia”, all’Arte con la “A” maiuscola, o alla Scuola – insomma, ingabbiate. Sono tempi tristi oggi… Per questo conduco seminari di “Singing Birth” (www.singingbirth.com) dove faccio ricordare alle donne la loro voce, per poterla usare nel parto e nella maternità, ma anche per esprimere la loro piena potenza e per reimparare la sorellanza.

[Mater] Una dei nostri interessi principali -come ricercatrici, attiviste e madri- è raccontare la “conciliazione”, o meglio, l’incontro e lo scontro tra la nostra vita, le nostre passioni, gli interessi, con il lavoro e con la presenza e l’accompagnamento delle nostre creature, le nostre amiche, compagnx, genitori…

[ES] Oggi stiamo vivendo una rivoluzione. Le donne e le madri stanno dicendo: Basta tacere! Certo, quando penso alla rivoluzione non credo che Che Guevara avesse il problema di cucinare il pranzo e la cena, e di portare i bambini a scuola, stendere i panni oppure preoccuparsi che tutti in casa stiano contenti. La nostra è una rivoluzione dello smartphone, col telefono appiccicato all’orecchio mescoliamo il minestrone e organizziamo l’incontro al Ministero della Salute, dopo che abbiamo passato la mattinata al Parlamento e la sera compiliamo la mappa Google della proiezione in contemporanea nazionale di un documentario d’inchiesta sulla raccolta del sangue neonatale detto “cordonale”, mentre i bambini dormono. Non abbiamo tempo né energie (nemmeno l’età) di scendere in piazza mezze nude a battere le pentole in segno di protesta, oppure caricarsi di sanpietrini, mascherate, e tirarli alle istituzioni cieche e sorde alle nostre dimostrazioni di protesta educate. Poi, i familiari ti guardano come se fossi una pazza e non capiscono perché ti occupi di tutte le altre donne e non solo di loro. Come se la famiglia nucleare possa bastare ad una madre. È un biglietto per il manicomio. Non c’è “conciliazione”, siamo noi che cerchiamo di trattenerci e accontentare tutti, alle nostre spese. Ci sono compagni che capiscono e si adeguano, altri che ti rendono la vita un inferno, cercano di trattenerti dal “fare la cosa giusta”.

[Mater] Stiamo lottando insieme a livello internazionale contro la violenza ostetrica: come sta andando in Italia? Quali sono le principali resistenze che trovate?

[ES] Tre anni fa ho incontrato Ibone Olza. Ci siamo parlate per 20 minuti e lì mi ha spiegato perché usare il termine “violenza ostetrica” è cosa buona e giusta. Perché aveva un impatto forte, dirompente, era un termine che cambiava il paradigma dell’assistenza alla nascita. Era una bomba. In Italia eravamo frustrate di interventi vaghi di “umanizzazione” della nascita che duravano da 40 anni. Nemmeno “violazioni dei diritti umani nella maternità e nascita” non produceva nessun effetto. Come lo chiamavi era indifferente, l’assistenza rimaneva uguale, spesso abusante. Noi non ce la facevamo più a sentire tutte quelle storie di parto traumatiche, per le madri e per noi che le ascoltavamo, perché la violenza raccontata è violenta due volte.

Nel 2016, in coordinamento con la rete internazionale, abbiamo organizzato la campagna social #bastatacere: le madri hanno voce. In 15 giorni abbiamo raccolto migliaia di testimonianze di abusi e maltrattamenti nel parto e la pagina Facebook, creata per l’occasione, ha subito raggiunto 21.000 like. Abbiamo avuto oltre 70 articoli spontanei su giornali e internet, e l’interesse è cresciuto. Abbiamo dato alla “violenza ostetrica” dignità di discorso. Anche perché l’abbiamo inserito in una proposta di legge. Quello è stato davvero dirompente e ha alzato un polverone tra tutti i fornitori di assistenza. Se prima le utenti venivano completamente ignorate, con l’ingresso della “violenza ostetrica” nel discorso pubblico, tutti si sono alzati in piedi. Ma non bastava per stimolare l’interesse istituzionale.

Al Ministero della Salute ci hanno chiesto i dati autorevoli, accreditati, scientifici, statistici, non ne volevano sapere niente delle nostre inchieste “amatoriali”. Allora, le madri si sono messe le mani in tasca e, come Osservatorio sulla Violenza Ostetrica Italia, insieme alle associazioni La Goccia Magica e CiaoLapo, abbiamo commissionato e finanziato una ricerca demoscopica al più autorevole istituto statistico nel Paese, la Doxa. È uscito fuori che il 21% di donne in Italia è consapevole di aver subito la “violenza ostetrica”, il 41% si è sentito leso nella propria dignità e integrità psico-fisica, un terzo non si è sentito partecipe nelle decisioni prese durante il proprio parto, il 61% di tutte le donne che hanno subito l’episiotomia (54% del totale) non ha dato il proprio consenso. Infine, il 6% delle donne ha dichiarato che non voleva avere altri figli a causa dell’assistenza ricevuto al primo parto, questo si traduce il 20.000 nascite in meno ogni anno. La ricerca è stata diffusa per mezzo stampa che ha raggiunto 24 milioni di persone al livello nazionale.

L’associazione dei ginecologi ospedalieri, indignata, ci ha minacciato di procedure legali intimandoci di non parlare dell’assistenza al parto in Italia e di ritirare tutto quello che noi e tutte le altre donne hanno detto a riguardo. La situazione non è tranquilla e viviamo sotto minaccia continua. Ma il discorso sulla violenza ostetrica è fuori, le donne e utenti l’hanno sentito, si fanno tesi universitarie, si scrivono libri, tutti ne parlano e difficilmente lo potranno fermare, anche perché si sta diffondendo al livello mondiale.

Elena Skoko: https://www.singingbirth.com

Entrevista a Marta Busquets: “Les conductes sanitàries i jurídiques que vulneren els nostres drets i perjudiquen la nostra salut són de caire ideològic i cultural”.

Retrats Marta (64 de 68)

[Encontraréis más abajo la versión en castellano]

[MB] Em dic Marta Busquets, tinc 30 anys sóc llicenciada en Dret i mare d’una nena de tres anys i mig. Actualment estic esperant el meu segon fill. Col·laboro fa uns anys amb Dona Llum Associació Catalana per un Part respectat.

[Mater] Quin és el tema de recerca en que has estat ocupada els últims temps?

[MB] Aprofitant que estava cursant estudis de gènere, he intentat combinar els meus diferents interessos i experiències vitals. D’aquesta manera últimament he estat centrada en explorar els drets a l’autonomia i al consentiment informat de les dones durant l’embaràs i el part.

[Mater] Per què creus que és important i interessant estudiar la qüestió de la salut des de la perspectiva dels drets i del gènere?

[MB] No és que cregui que és interessant, penso que la perspectiva de gènere és directament imprescindible per a tenir un millor enteniment d’aquesta problemàtica. Malgrat que pensem que el Dret és neutral, reflecteix dinàmiques patriarcals i androcèntriques i això ens afecta no només des d’una perspectiva de la salut a nivell general o també obstètric, sino que aquests impediments perjudiquen, com han assenyalat anteriorment ja altres autores, el nostre excercici ple de la ciutadania. Estàn en joc els nostres drets humans més fonamentals.

[Mater] Quina creus que és l’actual situació del respecte als drets relacionats amb la salut sexual i reproductiva en el nostre context? Què s’hi pot fer?

[MB] Penso que en el nostre context cultural i geogràfic encara estem ben lluny de la igualtat a nivell de la ciutadania sanitaria i del respecte als nostres drets en l’àmbit obstètric. Això és fàcilment constatable si contrastem les xifres recomanades per organismes internacionals com la OMS o UNICEF o si ens comparem amb altres països del context europeu que ja fa anys que treballen des d’una visió fisiològica i centrada en la salut de la dona, tals com Suècia o inclòs Regne Unit.

En la meva opinió, la situació és bastant depriment perquè els drets a nivell legal ja hi són, almenys de manera abstracta, igual que la evidència científica ja hi és. Per tant, les conductes sanitàries i jurídiques que vulneren els nostres drets i perjudiquen la nostra salut són de caire ideològic i cultural.

Cal fer una important tasca de conscienciació i sensibilització, no només envers les dones (que clarament estem liderant des de l’activisme el procés de canvi en el que ens trobem immerses), també en relació amb les persones professionals sanitàries (grup més reticent donat que els canvis impliquen una pèrdua de poder i autoritat jeràrquics per a assolir un tracte horitzontal i garantista de drets).

[Mater] Ens vols dir alguna cosa més?

[MB] Ara més que mai hem d’insistir en la defensa dels nostres drets. D’acord amb la meva percepció ens trobem en un moment políticament delicat a tot el món, on les ideologies de tipus totalitari estàn avançant ràpidament. Com ja sabem les feministes el que personal és polític, i per tant aquestes ideologies permeen i impliquen retrocessos en tots els aspectes de la nostra vida, també el sanitari i obstètric.

Si voleu contactar amb la Marta Busquets ho podeu fer escrivint a La.busquets[at]gmail.com.


 

[MB] Me llamo Marta Busquets, tengo 30 años y soy licenciada en Derecho y madre de una niña de tres años y medio. Actualmente estoy estperando mi segundo hijo. Colaboro hace unos años con Dona Llum Associació Catalana per un Part respectat.

[Mater] ¿Cuál es el tema de investigación en el que has estado ocupada en los últimos tiempos?

[MB] Aprovechando que estaba cursando estudios de género, he intentado combinar mis diferentes intereses y experiancias vitales. De esta manera últimamente he estado centrada en explorar los derechos a la autonomía y al consentimiento informado de las mujeres durante el embarazo y el parto.

[Mater] ¿Por qué crees que es importante e interesante estudiar la cuestión de la salud desde la perspectiva de los derechos y el género?

[MB] No es que crea que es interesante, pienso que la perspectiva de género es directamente imprescindible para tener mejor entendimiento de esta problemática. A pesar que pensemos que el Derecho es neutral, refleja dinámicas patriarcales y androcéntricas y esto nos afecta no solamente desde una perspectiva de la salud a nivel general o también obstétrico, sino que estos impedimentos perjudican, como han señalado anteriormente ya otras autoras, nuestro ejercicio pleno de la ciudadanía. Estan en juego nuestros derechos humanos más fundamentales.

[Mater]¿Cuál crees que es la actual situación respecto de los derechos relacionados con la salud sexual y reproductiva en nuestro contexto?¿Qué se puede hacer?

[MB] Pienso que en nuestro contexto cultural y geográfico todavía estamos bien lejos de la igualdad a nivel de la ciudadanía sanitaria y del respeto a nuestros derechos en el ámbito obstétrico. Esto es fácilmente constatable si contrastamos las cifras recomendadas por organismos internacionales como la OMS o la UNICEF o si nos comparamos con otros países del contexto europeo que trabajan desde una visión fisiológica y centrada en la salud de la mujer, tales como Suecia o incluso Reino Unido.

En mi opinión, la situación es bastante deprimente porque los derechos a nivel legal ya están, por lo menos de manera abstracta, igual que la evidencia científica ya existe. Por lo tanto, las conductas sanitarias y jurídicas que vulneran nuestros derechos y perjudican nuestra salud son de tipo ideológico y cultural.

Hay que hacer una importante tarea de concienciación y sensibilización, no solamente hacia las mujeres (que claramente estamos liderando desde el activismo el proceso de cambio en el que nos encontramos inmersas), también en relación con las personas profesionales sanitarias (grupo más reticente, dado que los cambios implican una pérdida de poder y autoridad jerárquicos para lograr un trato horizontal y garantista de derechos).

[Mater] ¿Nos quieres decir algo más?

[MB] Ahora más que nunca tenemos que insistir en la defensa de nuestros derechos. De acuerdo con mi percepción nos encontramos en un momento políticamente delicado en todo el mundo, en el que las ideologías de tipo totalitario estan avanzando rápidamente. Como ya sabemos las feministas lo personal es político, y por lo tanto estas ideologías permean e implican retrocesos en todos los aspectos de nuestra vida, también el sanitario y obstétrico.

Si queréis contactar con Marta Busquets lo podéis hacer escribiendo a La.busquets[at]gmail.com.

Traducción: Laura Cardús i Font

 

 

 

 

“Women’s lives are represented, but they are not heard”, entrevistamos a Jenna Murray, antropóloga (UK)

[Versión en español más abajo]

[JM] I am a medical and social anthropologist. My overall interests are matrescence, family life, intimate relationships, and life-course in societies affected by violence and/or conflict. My research region is principally, though not exclusive to Mexico and Latin America. Currently working as a lecturer in Humanitarianism and Global Health at the University of Manchester, UK, I am also interested in the joys and challenges of #PhDparenting and #ECRparenting and how this impacts upon research choices.

[Mater] What are your main research topics?

[JM] Following on from my doctorate I continue to research the transition to motherhood for mestiza women in urban Mexico. I am currently concerned with developing a life-course approach to maternal transition which connects early experience to mothering throughout the life-cycle.
I am currently working closely with autonomous midwives in Mexico and questions of alternative accounting and every day maternal health indicators for women who choose non-institutional care.
Aside from my work with midwives, I am also working towards an ethnographic study of HIV intervention programmes and activism for maternal-infant transmission in the state of Chiapas.
In the UK a colleague and myself have just begun to work with female asylum seekers around questions of survival strategies and mental health. This project is in its conception and we are working hard with women to identify research priorities that are driven by them, not policy agenda.

[Mater] Why do you think it is important/meaningful to study these and why from the anthropological approach??

[JM] I am clearly bias, but I think if we are to ever challenge the way that patriarchal and Eurocentric privilege dominates our understanding of the world, we must try to begin with everyday lives, from the perspectives of people living them. That is my defence for ethnography. Anthropologically speaking, inequality, oppression and indifference come about because of ways we interact as humans, and how that is shaped by our desire to connect and identify. My research is driven by a passion to understand how life comes about and how it ends – this ultimately is the basis of the human condition and cannot be understood in any other way.

[Mater] What would you say that is the current state-of-the art of feminist anthropology related to sexual and reproductive rights in Mexico?

[JM] As always there is much work to do, but there is also much knowledge, ideas and practice happening in Mexico, on a daily basis, which receives little attention in the dominant schools of anthropology (European and North American).
Feminist anthropology is a fragmented movement, and because of this research and capability to affect change and educate is also fragmented. I often find myself frustrated because feminist theory does not ‘speak’ to many of the women I do fieldwork with and the more traditional style of anthropology that is practiced in the country does not privilege deep narrative – women’s lives are represented but they are not heard. The study of obstetric violence highlights this – there is no useful and complex framework for looking at it that foregrounds women’s experience (something that I am working with at the moment). I think ultimately, that we lack the ethnographic material or access to it in order to see how feminist anthropology is relating to sexual and reproductive rights in Mexico at all.

[Mater] Would you like to tell us something related to the fact of doing fieldwork with your children?

[JM] We need to shed more light on that fact that most anthropologists have families and this has a significant impact on how fieldwork happens. It also means that our work becomes shared with our families on a level that few other scholars could admit to. I think having your children with you is just one type of fieldwork with its own peculiar set of problems – time limits, emotional pressure, travel limits, ethics. In the way that fieldwork with partners, pets or alone creates its own advantages and challenges.
It comes down to the struggle that any working parent has – social systems (and academia) do little to support career advancement and parenthood as a joint activity. In the end we are nearly always forced to choose between the two, and that is deeply frustrating.

[Mater] It’s been a pleasure, Jenna! How can people contact you?

I can by contacted via:

@jennachiapas / https://birthritesanthro.wordpress.com/

 


[JM]Soy una antropóloga social y médica. Estoy interesada en la construcción de la maternidad, la vida social, las relaciones íntimas y los procesos de vida en las sociedades afectadas por la violencia y/o el conflicto. Mi región de investigación es principalmente, aunque no en exclusiva, México y América Latina. En estos momentos trabajo como profesora en Humanitarismo y Salud Global en la Universidad de Mánchester, Reino Unido. También estoy interesada en las alegrías y retos del #PhDparenting y el #ECRParenting (NT: términos que responden a etiquetas utilizadas en las redes sociales para identificar los debates entorno a la m(p)aternidad y los estudios de doctorado o la escritura académica) y en cómo impactan nuestras opciones de investigación.

[Mater] ¿Cuáles son tus principales temas de investigación?

[JM] Como continuación de mi doctorado sigo investigando la transición a la maternidad de mujeres mestizas en el México urbano. En estos momentos me ocupa desarrollar un enfoque de procesos de vida a la transición maternal, que conecta las primeras experiencias hacia el maternaje a través del ciclo vital.
Actualmente estoy trabajando de forma coordinada con matronas autónomas de México y con cuestiones relacionadas con la consideración alternativa y los indicadores cotidianos de salud mental de las mujeres que eligen un sistema de atención no institucional.
A parte de mi trabajo con matronas, también me enfoco en un estudio etnográfico de los programas de intervención sobre el VIH y el activismo relacionado con el contagio materno-infantil en el estado de Chiapas.
En el reino unido con una colega hemos empezado a trabajar con mujeres que buscan asilo en relación a cuestiones de estrategias de supervivencia y salud mental. Este proyecto está en una fase de concepción y trabajamos duro con mujeres para identificar prioridades de investigación dirigidas por ellas misma, no por las agendas de las políticas de salud.

[Mater]¿Por qué crees que es importante/significativo estudiar esto y por qué desde el enfoque antropológico?

[JM] Claramente estoy sesgada, pero pienso que si en alguno momento podremos retar las formas en las que los privilegios patriarcales y eurocéntricos dominan nuestra forma de ver el mundo, tenemos que intentar empezar con las vidas cotidianas, desde la perspectiva de las personas que las viven. Esta es mi defensa de la etnografía. Hablando antropológicamente, la inequidad, la opresión y la indiferencia existen a causa de las formas en las que interactuamos como humanos, y cómo ello está determinado por nuestro deseo de conectar e identificarnos. Mi investigación está condicionada por una pasión por entender como empieza la vida y como finaliza -lo que es, en el fondo, la base de la condición humana, y no puede ser entendido de ninguna otra forma.

[Mater] ¿Cuál dirías que es la actual situación de la antropología feminista en relación a los derechos sexuales y reproductivos en México?

[JM] Como siempre, hay mucho trabajo que hacer, pero también hay mucho conocimiento, ideas y prácticas que estan ocurriendo en México diáriamente, cosa que recibe poca atención desde las escuelas antropológicas dominantes (la europea y la estadounidense).
La antropología feminista es un movimiento fragmentado, y a causa de ello, la investigación y la capacidad de provocar un cambio y educar están también fragmentadas. A menudo me siento frustrada porque la teoria feminista no apela a muchas de las mujeres con las que hago trabajo de campo y el estilo más tradicional de antropología que se hace en el país no privilegia las narrativas profundas -las vidas de las mujeres son representadas, pero no escuchadas. El estudio de la violencia obstétrica lo pone de manifiesto -no hay un marco útil y complejo para analizarla que ponga de relieve las experiencias de las mujeres (es algo con lo que estoy trabajando en estos momentos). En definitiva, pienso que nos falta totalmente el material etnográfico o el acceso a éste para ver cómo se relaciona la antropología feminista con los derechos sexuales y reproductivos.

[Mater]¿Te gustaría contarnos algo en relación al hecho de hacer trabajo de campo con tus hijos e hijas?

[JM] Tenemos que dar más importáncia al hecho que la mayoría de antropólogos/as tienen familias y que esto tiene un impacto importante en cómo se da el trabajo de campo. También implica que nuestro trabajo es compartido con nuestras familias de un modo que pocos otros expertos admitirían. Creo que tener a tus hijos e hijas contigo es solamente otro tipo de trabajo de campo con sus problemáticas peculiares – límites en el tiempo, presión emocional, limitaciones de movilidad, ética. De la misma forma que el trabajo de campo con la pareja, la mascota o en solitario crea sus propias ventajas e inconvenientes.
Al final se reduce a la lucha que tiene cualquier (m)padre que trabaje -los sistemas sociales (y la academia) hacen poco para apoyar el desarrollo profesional y la m(p)aternidad como actividades conjuntas. En resumen casi siempre nos vemos forzadas a elegir entre ambos, lo que resulta muy frustrante.

[Mater]¡Ha sido un placer, Jenna! ¿Cómo te podemos contactar?

Podéis encontrarme en twitter o en mi blog:

@jennachiapas / https://birthritesanthro.wordpress.com/

Traducción al español: Laura Cardús i Font

¿Qué significa el alimentar a un bebé con la leche materna de otra mujer? Entrevista a Beatriz Reyes-Foster, professora a la University of Central Florida

[BRF] Soy una antropóloga sociocultural de origen mexicano y formación norteamericana. Mis intereses caen en el ámbito de la antropología médica. Entre mi temática de investigación se encuentran la antropología de la salud y las interacciones médicas, la salud mental y reproductiva, el colonialismo y la relaciones de poder. He publicado trece artículos sobre estos diversos temas y en este momento estoy escribiendo un libro sobre mi trabajo en salud mental, titulado Psychiatric Encounters: Madness and Modernity in Yucatan, “Encuentros Psiquiátricos: Locura y Modernidad en Yucatán.”

[Mater] ¿Cuáles son tus tu temas de investigación actual, en relación con la maternidad?

[BRF] En un principio, mi enfoque de investigación era en al antropología de la salud mental en Yucatán, México, específicamente las interacciones médicas entre médicos y usuarios en un hospital psiquiátrico. En el ámbito de salud reproductiva, en este momento tengo dos líneas de investigación: la primera se enfoca en el canje de leche maternal y la segunda en el parto vaginal después de sección cesárea.

[Mater] ¿Qué ha dicho, hasta ahora, la antropología, sobre estas cuestiones, a grandes rasgos?¿Cuáles son tus conclusiones principales?

[BRF] El proyecto del canje de leche, que es un proyecto colaborativo con la socióloga Shannon Carter, se enfoca en la complejidad de la maternidad norteamericana. Específicamente, nos interesa la convergencia de nuevas formas de socialidad y conexión afectiva en una sociedad híper-individualista como la de los Estados Unidos. Qué significa el alimentar a un bebé con la leche materna de otra mujer? Cuáles son las relaciones sociales y afectivas que se desarrollan entre madres que donan y reciben leche por vías informales? Shannon y yo hemos publicado tres artículos vinculados a este tema, con uno más próximo a ser publicado a principios del 2017. Entre nuestras conclusiones están que muchas madres que obtienen y donan leche materna por vías informales (en contraste al uso de un banco de leche humana, por ejemplo) tienden a ser mujeres blancas, con cierto nivel de privilegio socioeconómico y educación universitaria. Uno de los resultados más sorprendentes fue que de casi 400 mujeres que respondieron a una encuesta que realizamos en línea como parte de nuestro proyecto: más del 20% reportó que habían amamantado a un bebé que no era suyo, ó que su bebé había sido amamantado por otra mujer. 

Mi segundo proyecto en el ámbito de salud reproductiva se enfoca en los encuentros médicos entre proveedores de parto –médicos obstetras trabajando en el ámbito hospitalario y parteras profesionales ofreciendo partos en casa—y mujeres que desean tener un parto vaginal después de una ó más cesáreas. Este proyecto apenas está en formación: apenas he recolectado 25 narrativas de partos después de cesárea, y algunos entrevistas a médicos y parteras sobre sus experiencias con este tipo de parto. Mi próximo paso será implementar una temporada de observación participativa de partos después de cesárea en el ámbito hospitalario y en casa. Mi interés principal se enfoca a las experiencias de violencia obstétrica y las interacciones entre pacientes y proveedores durante el parto.

[Mater] ¿Por qué consideras que la antropología es útil para acercarse a la comprensión de estos fenómenos?

[BRF] La antropología nos permite entender problemas complejos desde una perspectiva detallada y cualitativa. Nos ayuda a comprender el cómo y el por qué, enfocándose en perspectivas a las que no se puede acceder con metodologías cuantitativas ó incluso basándose únicamente en entrevistas. La etnografía y el trabajo de campo nos brindan una intimidad especial.

Gracias Beatriz!

Podeis contactar con ella a través de beatriz.reyes-foster[at]ucf.edu.